El libelo de sangre de HispanTV y teleSUR

19/May/2015

Aurora, Por Federico Gaon

El libelo de sangre de HispanTV y teleSUR

Ante las catástrofes internacionales, Israel
viene adquiriendo desde hace varios años una reputación positiva por su rol
activo y protagónico a la hora de atender el llamado de emergencia. Israel es
uno de los primeros países en hacerse presente en la zona de un desastre.
Además de enviar prestamente ayuda humanitaria, todo el establecimiento
político se enorgullece de enviar equipos profesionales, que incluyen médicos y
rescatistas, altamente capacitados para socorrer a los damnificados. Israel,
escribe el colega Eli Cohen de El Medio, en este aspecto “ha sido ejemplo
global” por su respuesta rápida y eficaz ante las grandes calamidades de la
naturaleza. El Estado judío estuvo allí para ayudar a los indonesios en su
momento de mayor necesidad tras el tsunami de 2004, para ayudar a los haitianos
tras el terremoto de 2010, a los japoneses luego de la hecatombe de 2011, y
finalmente, entre tantas otras circunstancias, para auxiliar a las víctimas del
reciente terremoto en Nepal.
En relación a este último desastre, algunas
cadenas de noticias hicieron eco del nivel de compromiso que mostró Israel para
con Nepal. Medios como la CNN, El Informador (de México) El Mundo, El País (de
España), TheTelegraph, y TheDaily Mail tomaron nota de la contribución de
Israel. Por supuesto no se trataba de una noticia de trascendente importancia.
El hecho importante para los medios no es que Israel haya ayudado a paliar los
daños del terremoto. Lo importante es el terremoto propiamente dicho. En todo
caso la crónica del esfuerzo israelí, desde un punto de vista periodístico, se
inserta como parte de los testimonios y experiencias de los sobrevivientes y
rescatistas. Ahora bien, en cambio, HispanTV y teleSUR, medios que responden
directamente a la línea oficialista de los Gobiernos de Irán y Venezuela,
hicieron noticia aparte por asegurar que el terremoto “devela tráfico de
menores a Israel”, y que “Israel trafica con niños de Nepal bajo excusa de
ayuda”.
Según leen los titulares de estas últimas
cadenas, puede decirse que la aparente intención de estos comunicados es
perjudicar la imagen de los israelíes, apelando a la audiencia a creer que
estos aprovecharon la catástrofe para cometer un delito atroz. La acusación,
supuestamente hecha por organizaciones no gubernamentales, sostiene que
israelíes se sirven de mujeres económicamente carenciadas, para que sirvan como
madres subrogadas, poniendo su “vientre en alquiler”. Los medios en cuestión
denuncian que como los homosexuales israelíes tienen prohibido adoptar niños,
recurrir a nepalesas es una solución “atractiva”.
El informe indica correctamente, que de los 25
bebes llevados a Israel, “15 han nacido por encargo de la transnacional israelí
Tammuz, una empresa al servicio de parejas israelíes que no pueden tener hijos,
en particular los homosexuales”. Sin embargo, el problema aquí, naturalmente en
términos de objetividad periodística, es que estos órganos de prensa,
hermanados en su afán por desprestigiar a Israel, recurren a un título y a un
estilo de lo más tendencioso, que termina por darle al televidente o al lector
un mensaje malicioso y malintencionado. Más allá de los debates que puedan
luego tener lugar sobre la práctica de la maternidad subrogada, se tergiversa
el hecho de que Israel salvó vidas, incluidas las vidas de esos recién nacidos,
para asentar por contrario que dicho Estado se aprovechó de la situación para
perseguir fines macabros.
El Centro SimonWiesenthal condenó el reporte,
y no es la primera vez que el eje Teherán-Caracas disemina este tipo de notas a
través de sus canales oficiales, esparciendo el viejo mito de que los
israelíes, por no decir directamente los judíos, abusan de los más indefensos.
Esta práctica consiste en lo que yo llamaría un libelo de sangre mediático,
ajustado al siglo XXI, y especialmente dirigido a ensuciar con calumnias la reputación
de Israel en América Latina.
La agenda verdadera de este tipo de informes,
disfrazados de periodismo, puede apreciarse en la inflada atención que estos
medios ponen en Israel, y en los sucesivos rótulos con los que acompañan sus
noticias. Desde “Estados Unidos apoya masacres de Israel en Palestina” a “Las
mentiras de Netanyahu sobre programa nuclear iraní”, la lista se vuelve
interminable. HispanTV se caracteriza particularmente por basar casi todo su
contenido en demonizar a los israelíes. Además de evitar referirse a Jerusalén
por su nombre – que guste o no es el único que tiene en español – para utilizar
“Al-Quds”, su nombre en árabe, la cadena iraní bombardea su espacio con notas
donde los israelíes son siempre los malos. Al momento de escribir esta columna
sintonizaba dicho canal (de forma online), y la noticia se centraba, tal como
era previsible, en Israel. Solamente el 14 de mayo el medio persa publicó 15
notas con un tono adverso al Estado hebreo; y el 13 de mayo publicó 13, y el 12
de mayo, curiosamente, 12.
Yo siempre insisto en que los comentarios de
los lectores a una noticia constituyen – si se quiere – una noticia en sí.
Permiten mirar de reojo las actitudes y creencias populares de la gente.
Reflejan, aunque sea en una pequeñísima muestra, el interés y conocimientos de
las personas sobre la temática tratada. En este sentido, usted podrá corroborar
que los comentarios a notas que se enfocan en Israel no suelen ser positivos.
Para el caso particular de los israelíes que
“trafican bebés”, en el sitio de HispanTV puede verse a un forista comentar:
“en verdad el pueblo judío es maligno [y] nunca dejará de adorar a su dios
moloc [sic]”. Otro comentario lee: “Han saqueado a los palestinos [y] ahora van
por otros, increíble esta escoria de la humanidad.” En teleSUR un comentario
lee: “Esta supuesta “ayuda” israelí tiene como trasfondo no solo la venta de
bebes, sino también al tráfico y venta de órganos humanos. Tal siniestro
comercio ya fue denunciado antes, incluso por médicos israelíes”. Esta opinión
suele hacerse recurrente.
En un tono más positivo, es importante sin
embargo señalar que también hay comentarios denunciando el amarillismo y el
latente antisionismo de este tipo de campañas, aunque, por experiencia
personal, los mismos a veces solo logran encender más a los foristas
antisemitas. HispanTV fue inaugurado en 2012 por MahmudAhmadineyad, y teleSUR
en 2007 por Hugo Chávez. Por fortuna, el acceso a estos órganos proclives a
enaltecer el pensamiento autocrático de sus mentores es bastante limitado. No
obstante, lo que importa es que explotan prejuicios ya asentados en la sociedad
latinoamericana, y se apalancan del conflicto israelí-palestino para perpetrar
viejas emociones antisemitas, e instaurar su agenda gracias a ellas.